The Romanov Prophecy - Steve Berry

The Romanov Prophecy - PortadaTítulo: The Romanov Prophecy
Autor: Steve Berry
Tema: Ficción Histórica
Páginas: 388
Año de publicación: 2004
Día terminado: Diciembre 10, 2008
Idioma leído: Inglés

El periodo tsarista en Rusia terminó con una masacre que intentaba eliminar cualquier resto de sangre noble. Años después, cuando los cuerpos de los Romanov fueron desenterrados, se descubrió que faltaban dos infantes. Steve Berry toma este punto de salida para narrarlos la historia de una profecía, supuestamente hecha por Rasputín, hablando del resurgimiento tsarista.

Ante la crisis que está viviendo la Rusia moderna, se decide llevar a las urnas la posibilidad de retomar un orden tsarista. El pueblo, un tanto sentimental, decide que prefieren un tsar a un presidente, y se forma una comisión que ha de elegir y coronar al nuevo lider. Hay un excelente candidato: un sobrino lejano, aparentemente el más cercano en sangre a los Romanov originales. Miles Lord, un abogado americano, es contratado para buscar cualquier indicio que pueda desprestigiar esa candidatura. Lo que encuentra es mucho más que eso. Una amenaza de muerte y viajes al rededor del mundo, intentando encontrar al Romanov que ha sobrevivido.

Si te gusta una historia de acción, esto es lo tuyo. Hay balazos y muerte prácticamente desde la primera página, y los protagonistas no paran de correr, pelear, gritar y esquivar la muerte en situaciones desesperadas. Ahora, si quieres algo más, olvídalo.

Por otro lado, tal vez sólo sea yo, pero las historias en que tienen que suceder miles de coincidencias, una tras otra, para obtener un desenlace adecuado (y satisfacer la profecía) simplemente no me llenan. Y no es sólo la fantasía del hecho, finalmente yo leo mucha fantasía, pero hay una gran cadena, donde cada eslavón es secreto, sólo él sabe de su existencia, y no sabe dónde o quiénes son los otros, mantenida así por casi un siglo, y en todo ese tiempo, nada ha desaparecido, nada ha cambiado, todo sigue igual. Simplemente eso es saltarse el tiburón, en la primera historia.

Mi nota: malo.